Meta enfrenta una creciente ola de protestas internas luego de implementar un software de rastreo de mouse en sus oficinas de Estados Unidos. Empleados de la compañía comenzaron a distribuir volantes en distintas sedes para rechazar la medida, colocando mensajes en salas de reuniones, máquinas expendedoras y otros espacios comunes. La campaña busca reunir firmas en una petición digital contra lo que consideran una forma excesiva de vigilancia laboral, describiendo a la empresa como una “Fábrica de Extracción de Datos de Empleados”.
El malestar surge en un momento especialmente delicado para Meta, ya que coincide con un recorte de personal que afectará al 10 % de la plantilla. Muchos trabajadores consideran que el nuevo sistema de monitoreo —capaz de registrar movimientos del mouse, clics y patrones de navegación— podría utilizarse para automatizar funciones y eventualmente reemplazar empleados mediante inteligencia artificial. La preocupación ha crecido en foros internos, donde parte del personal denuncia una pérdida de privacidad y un deterioro del ambiente laboral debido a la combinación de despidos y nuevas herramientas de seguimiento digital.
Por su parte, Meta sostiene que esta tecnología es necesaria para entrenar agentes de IA más avanzados, utilizando datos reales sobre cómo las personas interactúan con sus computadoras. Sin embargo, los empleados han comenzado a apoyarse en la legislación laboral estadounidense para organizar su oposición, mientras en Reino Unido ya avanza una campaña de sindicalización respaldada por United Tech and Allied Workers (UTAW). Representantes sindicales aseguran que los trabajadores están siendo obligados a entrenar sistemas de inteligencia artificial que podrían terminar sustituyendo sus propios puestos dentro de la empresa.