Un equipo de la Universidad de Turku, en Finlandia, desarrolló materiales electrónicos flexibles inspirados en la piel humana y en estructuras naturales como las hojas. Estos materiales pueden doblarse, adaptarse a superficies curvas y mantienen propiedades como elasticidad, conductividad y transparencia, además de ser sostenibles.
El avance se probó con una “piel electrónica” aplicada a una mano robótica, capaz de detectar presión y responder al tacto. Esto representa un paso clave hacia prótesis más avanzadas que puedan ofrecer sensaciones similares a las humanas, como presión, temperatura y humedad.
La tecnología también impulsa la robótica blanda, enfocada en crear máquinas más seguras y adaptables para interactuar con personas. Estos robots podrían utilizarse en hospitales, fábricas o rescates, realizando tareas delicadas o en entornos complejos sin representar riesgos.
Además, los investigadores buscan reducir el impacto ambiental utilizando biomasa de madera en lugar de materiales tradicionales. Este enfoque promueve la sostenibilidad, reduce la dependencia de importaciones y abre nuevas oportunidades en sectores como la industria, la medicina y la agricultura.