La aplicación busca así responder a una demanda histórica de mayor protección para los usuarios más jóvenes, ofreciendo nuevas herramientas orientadas a la supervisión familiar sin sacrificar la privacidad fundamental de los mensajes.
La cuenta secundaria será una modalidad específica, siempre gestionada por una cuenta principal, generalmente perteneciente a un progenitor o tutor legal. El sistema permitirá a los adultos controlar de manera directa y centralizada múltiples aspectos de la privacidad y seguridad de los perfiles de sus hijos.
Los padres podrán definir ajustes clave de privacidad, como la visibilidad de la foto de perfil, la activación o desactivación del doble tick azul y otras configuraciones relevantes para proteger la identidad y la actividad del menor.
Una de las funciones más destacadas será la posibilidad de restringir quién puede añadir al menor a grupos de WhatsApp. Además, se limitará de forma predeterminada quién puede contactar con la cuenta secundaria: solo los contactos aprobados podrán enviar mensajes o realizar llamadas.
Esta medida apunta a reducir el riesgo de interacciones con desconocidos, una preocupación habitual en la vida digital de los adolescentes.